Calibración del Monitor ¿SIRVE?

La calibración del monitor es esencial para trabajar con colores verdaderos
Un monitor bien calibrado te hace un mejor editor de imágenes

Comencemos por aclarar la importancia de la calibración del monitor. Si nunca has calibrado tu monitor, y no imprimes tus fotos, realmente no sabes cómo se ven. Punto.

Cada monitor es diferente y muestra los colores de acuerdo con la especificación del fabricante. Eso quiere decir que cada uno de nosotros puede ver la misma foto de instagram y lo más probable es que no estemos viendo los mismos colores. Y si alguna vez has impreso tus fotografías solo para darte cuenta que el resultado no es el que esperabas, se debe al desajuste entre la impresora y el monitor.

Este desajuste es causado porque hacemos ediciones en nuestras fotos, como la corrección de color o balance de blancos, a partir de información incorrecta. El monitor simplemente te muestra colores que son diferentes a los que realmente están en la fotografía. Como resultado, cuando la foto aparece perfecta en nuestra pantalla, en realidad no será así cuando salga la impresión.

¿Como se corrige este problema? Adivinaste, calibrando el monitor.

¿Qué es la calibración del monitor?

Consiste en usar un especrofotómetro para determinar las condiciones actuales de brillo, contraste y color de tu monitor, para poder ajustarlos. Estos aparatos se venden comúnmente acompañados del software que se requiere para calibrar el monitor.

¿Cómo se hace la calibración del monitor?

Lo primero que hay que hacer, es encender el monitor y mantenerlo encendido por aproximadamente 30 minutos. Esto garantiza mejores resultados. Después se debe instalar el software para calibrar el monitor y ejecutarlo.

El siguiente paso es colocar el espectrofotómetro. El modo correcto de colocarlo, es directamente sobre el monitor cuidando que no haya ninguna separación con él. Lo más común es que el espectrofotómetro “cuelgue” de la parte superior del monitor. Si este es el caso, será necesario inclinar un poco el monitor hacia atrás.

A continuación, es necesario decidir sobre los ajustes iniciales. Si no eres un usuario avanzado, lo mejor es quedarte con los valores que aparecen por defecto. También al inicio, será necesario usar el menú del propio monitor para modificar los valores de brillo y contraste.

El último paso es seguir las instrucciones del programa de calibración y dejarlo hacer su trabajo. Al terminar, el programa creará un perfil con los ajustes correctos para el monitor.

¿Ahora,cómo utilizo el perfil creado?

En realidad, no tienes que hacer nada más. Los programas para edición de imágenes, como LightRoom o Photoshop utilizarán el perfil creado por el software de calibración de manera automática. En otras palabras, tanto para mostrar o procesar imágenes e incluso para desplegarlas en tu navegador de internet, tu computadora utilizará este perfil.

Aunque hay quienes opinan que el proceso de calibración del monitor debe realizarse cuando menos de manera mensual, esto no es necesariamente una ley. La frecuencia de calibración depende varios factores como qué tan seguido modifiques los ajustes de tu monitor o qué tan nuevo es.

¿Si no imprimo mis fotos, también requiero calibrar mi monitor?

Si no imprimes tus fotos, realmente te estás perdiendo de mucho. Es cierto que la calibración del monitor está más orientada a las personas que imprimen sus fotografías. ¿Pues qué caso tiene calibrar tu monitor para poner tus imágenes en facebook? Al final, no todos los que van a mirar las fotos tienen calibrado su monitor.

Sin embargo, hay una razón por la cual deberías calibrar tu monitor incluso si sólo usas tus imágenes en la web: Consistencia.

Una de las metas en la fotografía es hacer una representación fiel de la realidad, por lo menos en principio. A partir de ahí se puede editar la imagen para “mejorarla” o dejarla tal cual se tomó, pero eso es una discusión aparte.

En cualquier caso, lo que no podemos hacer, es controlar el modo en que otras personas la ven en sus dispositivos. Sólamente podemos proporcionar consistencia. Y sólo podemos aspirar a esta consistencia si utilizamos siempre los mismos ajustes para procesar nuestras imágenes. Calibrar nuestro monitor frecuentemente es un modo de obtener mayor consistencia.

Como dicen, no podemos controlar cómo nos perciben, sólo cómo nos presentamos. Y lo mismo aplica a nuestras fotos, ¿No crees?

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